03 abril 2009

Palabra de Hombre


"Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir; ya lo decía”
César Vallejo




Habito la casa de la angustia
cada sentido se me crispa de los nervios
cada logro se transforma en un pesado fardo
que cargo camino al desamparo

Habito este espacio hace tanto tiempo
como si los siglos abusaran de su tropa consecuente
tic tac relampaguea el desespero
los aires se transforman en gases tóxicos
camino al desenfreno

Comparto mi soledad acumulada
con el gordo calvo que espía mi ventana
con la meretriz ausente
con el desempleado atrincherado en
aquella plaza antigua
comparto mi soledad eterna
sólo eso

Habito la casa de la angustia
sólo eso

Entras y cae la tarde
aún se oye gemir la brisa en el matorral
tu olor sincero
me guía en nuestra oscura rebeldía
(Risas)
burlar esta vida
otras tantas
una batalla perdida
El tronco seco
la hoja tenue
el brillo inhóspito,
una balada triste y gutural.

Florece tu piel
en cronopios húmedos
balbucean tus mejillas
en punto de suspiro
caramba que tarde
y la muerte angustiada
los senos y el alba
en mi cobija
- Oye poeta, ¿qué piensas?
- En ti, en tu sinrazón,
en tu totalidad suprema - absoluta- de Dios caído.

Ausente
tímido
sudado como un trotador trasnochado
me levanto entre la gente
cual Lázaro desenfadado
he estado en el vientre de la muerte
miro todo, qué poca cosa este milagro para tantos
¿qué desenfreno vacío es este?
¿qué desenfreno que no nombra ni crea nada más allá de sus narices?
Avanzo y me alejo
todas las cosas y yo somos uno y todo
el universo me embriaga
y quisiera que otras pieles fueran una y todas conmigo
me concentro y me disperso
me extiendo lentamente hecho deseo
vibran mis cuerdas y me apasiono
eres en mí algo más que esta nostalgia
eres el trámite y la esperanza
me anudo la trenza del zapato
desando
ausente

Me gusta besar a las mujeres

como cualquier poeta triste,

como cualquier bárbaro ensimismado

ansío y deseo



A veces, quisiera ser un vikingo,

desnudarte violentamente

como quien conquista vastos territorios

inhóspitos o malamente habitados



quiero ser un vikingo

tomarte y robustecer tu cuerpo

con mis manos infernales.

A Shalom y Abraham

Los hijos son la sonrisa y el desastre cotidiano
papá no es más que un pesado muñecote sin trapo
corren por los pasillos del alma
sonríes y recuerdas
hace tiempo no me orino en la cama
ni el susto de los cuartos oscuros
alumbra mis desvelos
ahora son otros mis temores
-me asomo terriblemente -
la infancia se me quedó abandonada
se me fue con la otra piel
se me fue quedando en la brisa
o en una calle soleada
me quedo quieto
tranquilo sin rayar las paredes
ni manchar las cortinas
ahora la mugre tiene su sitio
en mi poesía.

02 abril 2009


A Victoria Ardito


Sueño luego sueño
miro pasar un tren infinito
pienso en la brisa sobre el vagón
como si sobre tu piel
fuera la brisa

Miro pasar el avión
es frío y metálico como el olvido
el olvido de ti
la acuarela de esta nostalgia
el vasto color de la distancia
el supremo dolor de la brisa
la que sopla sobre el tren de aterrizaje

cálidos
el frenazo ensordecedor
de tus reproches

Revolución


La vida se ha vuelto un radio encendido
y una pantalla fluorescente de medias verdades
un reality show de medio pelo
¿Qué más da?
Perú, Bolivia, el triste Paraguay
¿Qué más da? el Paraná histórico
la pampa sublime
¿Qué más da la Habana?
Esa Habana devenida en capital del viejo mundo
en un viaje sin regreso al pasado
¿Qué más da? Siete países seudo putas sobrepintarrajeadas.
Para lucir mejor.
El Infierno de las palabras.
Colombia hecha de plomo. Colombia asesinada.
¿Qué más da? Negociar a Brasil que ni es ni no es.
El ideal abrumado. El cerro de mis amores.

Me siento manantial.
¡Ah vaina en serio!, no te rías.
Me siento fluir de muchas maneras.
Y tu cuerpo
comprueba el fenómeno,
me acerco
te humedeces
pretendes bañarte en mí.
Me atrapas y me estrujas
te recorro en un sonido glacial
caídas saltos
escollos grutas
sonrisas muecas
intento de mar.

La palabra es un objeto
Por cuyos vértices exhala el humus de la vida
imagínatela como un cubo
como un triángulo
como un rectángulo
como una esfera
el todo en uno
Palabra
Palabra
Palabra.
Ves, es sencillo.
Sencillo.

Anzuelo afilado
espina punzante
corazón de mujer
en el altar de la noche

Tarde de gatos




La tarde
esa fría señal
a través de las rejas;
gato pardo
contra la arena
desnuda

La tarde
esta sensación
vacío en los ojos
gato negro
sobre el lomo
curtido del muro

La tarde
la pared de enfrente
blanca y teñida
gato gris
con el bigote caído.

La mirada nublada
aferrada
contraída
ardiente
yegua desbocada
entre mis fauces
abrazada
por el fuego
de la carne salvaje

Lentamente mi barca arriba a tus costas,
movida por tempestades en el alma que habitas.
De allí los vapores, calores, vientos.
De allí los temores sin nombre y con cuerpo.
Escucho, me escuchas; siento, me sientes, presientes;
toco, te tocas, me tocas; veo, me ves, me temes,
me hueles, me tienes, me piensas, las pieles.
Escuchas rubores, rumores, deseos.
Escucha la verdad sin fin lentamente sobre las sabanas
sin humedecer, la piel sin lamer, las carnes sin romper.
Escucha, ardiente, doliente, pérfida, silente, carnal.
Escucha y se.
Caracolas al despertar, la luz sin amar,
los ojos celosos.
Escucha
Escucha
Escucha

Cedhot Arias
Este libro se inició en 1988 y fue terminado de escribir en mayo de 2004
Es, basicamente, la recopilación de todo un ciclo poético, que terminó aquel mes.

29 marzo 2009

Neo-nativismo erótico de Cedhot Arias - Juan Antonio Calzadilla Arreaza



No me he atrevido, por imperativo suyo, a copiar los poemas de " El Libro de los Aromas" de Cedhot Arias, que tan intensamente fueron leídos por él mismo en Caripe, la semana pasada.(Se refiere al 1er Encuentro Oriental de la Red Nacional de Promotores de Lectura en Caripe Estado Monagas)
Oímos allí unas voces que vienen del bajareque y del chinchorro, de la ardiente morenidad de la piel y del fogón encendido, del tabaco humeante y del trago de ron. Pues esta alocuciones que ruborizan y excitan nos llegan de la carne ancestral, tienen un acento indio y negro que seduce y despierta al genoma mismo, y cantan como una palabra sagrada, un cantar de los cantares del llano oriental, Tierra Firme y Nueva Andalucía, el tacto sensual con que fuimos generados. Celebraríamos, humedecidos de tierra y de genes retintos, escuchar ópticamente estos poemas que requieren a la boca y a la voz y que nos susurran la potencia generadora de
la raza.

Agradecido y zumbante, después de esta lectura

Juan Antonio Calzadilla Arreaza *



*Juan Antonio Calzadilla Arreaza (Caracas, 1959) es poeta, narrador, ensayista y docente de escritura creativa. Fue integrante del grupo y colaboró en la redacción de la revista La gaveta ilustrada (1978-1981). Su primer libro fue el poemario Réquiem a traición (1979). Su obra narrativa publicada comprende Parálisis andante (1988), Álbum del insomnio (1990), Hipomanía (1994) y La hendija (1995). Mereció con esta última ese año el Premio Fundarte correspondiente al género. El juego de los aparatos (1994) recoge algunos de sus ensayos dispersos. Calzadilla Arreaza ha sido incluido en las antologías de narradores compiladas por críticos como Luis Barrera Linares (1994), Julio Ortega (1997), Julio Miranda (1998) y Fernando Burgos (2004).

Gracias José Antonio... Buen amigo, de los que nunca se olvidan.

03 junio 2006

Humanae Vitae - Libro de los Aromas (III)


Humanae Vitae

“Siento, luego, soy”


La tarde está absolutamente desamparada
como cuando sopla la brisa
por entre las llamas de la fogata
y sólo aviva las brasas que se agitan de miedo
aquí y allá


la tarde está así
mansa y sola


como tú con los pies en el charco
como tú desnuda hace rato
con la maldición de las sombras
a cuestas
la tarde es noche
cuando lloras
y es antorcha cuando gimes
los espejos brillan
en los senos
y las lámparas se mecen al ritmo de un canto
y de otro
y desde ese lugar avistamos el ansia tardía.


La tarde es absolutamente larga sobre los celos
como cuando nos aquejan fuertes dolores sin nombre
y las costillas vibran al paso
de corrientes marinas,
que ancestrales se empozan,
en los pliegues del cielo de las cejas llorosas
y el desamor no existe ni la soledad plena


la tarde está así
como cuando caen por entre
los soles del mundo
la hipocresía
y los labios insomnes

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La nada nos asombra
con su juego de máscaras
y es tanto el asombro
que corren todos a su encuentro
mientras quedan vacías
las casas no habitadas
hace mucho tiempo
por seres con nombre y destino
y razón y pasión
están pues las casas vacías
a la orilla de la orfandad
de las gentes
que fingen que viven
y sólo destapan las ventanas
para comprobar tímidamente
que no han muerto

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Pueblo

A Cantaura


Ríos de asfalto
corren por tus calles soñolientas;
ni trigo ni pasto,
sólo nubes y soles calcinantes
te abrazan y despiertan.


Esta algarabía no es de fiestas
son entierros sin sus muertos,
son encierros y pasado.
El hombre en los campos
y el agua seca entre los caños,
son los niños
son las locas,
con palos aguantadores de sufrires
aguantadores de años.


Tus mujeres con fogones
meneando guisos, contando hijos
para sembrarlos en los patios.
Son los ranchos
son sudores en el cuero,
esperanzas echadas al llano
el sol encima de las lomas
te exprime el bagazo
que dejan los taladros.
La lluvia que bromea no te lava
el gris de la mirada, mucho menos
lo curtido de las patas en el barro…


así aprenden a querer la patria los fulanos,
en los pueblos de moriche,
en los pueblos y poblachos
llenos de milagros.
En las venas se siembran la sangre de la tierra
y los gritos del Caribe
que corre por las mesetas de antaño.
Estas gentes y sus penas
bailan a sus muertos en vez de llorarlos.


Por las calles que van al cielo
ya no pasan los caballos,
mucho menos burros cargados
con corotos del mercado;
ahora son otros tus habitantes
en la mezcla que le ganaron
al enano, los gigantes;
-Una mueca-
herederos de retazos.


Una hembra y el bojote de leña al lomo
cargando para alumbrarse el paso;
un par de ancianas,
chismes en la misa,
golpes de pecho y velas a los santos.

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La casa del poeta

A lo que hay en mi...

Cuatro paredes suspendidas
repletas de estruendos y miradas,
fantasmas recorren
cada palmo, cada esquina,
se desplazan y adormecen
cada vena, cada idilio;
te sostengo pluma pendenciera
envaneces la mano mecedora
de recuerdos, yo cavilo,
que más diera
sin tener este cielo en cada techo,
fieras encarnizadas rumian este pecho
áureo, vidrioso
razonando la búsqueda del absurdo,
¡Soy poeta!

¡Un poeta atado a cada lecho!
vaciado en la vivencia
explotado en cada beso
de unos labios traicioneros
de los ojos delatores de tu cuerpo.
Abstraído para verte
como miran los payasos,
la risa afuera y el mar adentro
aguantando el aguacero
de los dedos y los dardos
de tus manos y tus senos.
¡Soy poeta!

¡Un poeta atado a cada hecho!
canto al mar de lo innegable
en la corriente que me guía
a tus muslos,
a la vertiente navegable
por la balsa
que incrusta mi madera
entre tus fosas.
La sal de unas mejillas
perfectamente colindante
con la saliva del deseo,
con las rosas, con tu rosa
en mi lengua tenue.
¡Soy poeta!

¡Un poeta atado a cada sombra!
grito al sol que destroza
cada roca en el camino,
cada brisa juguetona
que espabila las hojas
de ese bosque que es tu pubis,
grito al soldado de lo eterno
empeñado en la afrenta
de la sangre que sonroja
cada piel llena de hormonas,
cada diosa de sudores y visiones.
¡Soy poeta!

¡Un poeta atado a los desprecios!
odio al que no ama
sentimientos de aposento,
al que nubla la visión
de los incautos,
el que engaña pueblos
ignorantes, pueblos enteros
con encantos,
odio los fusiles en los campos,
balas disparadas por espantos
infelices que niegan pan,
niegan paz llenos de infartos,
este odio acrecienta el desván
terrible que ignora melodías
y rezos infructuosos a los santos.
¡Soy poeta!

¡Un poeta atado a la clemencia!
mucho diera poetisa
de los sueños por anidarte
en mi espacio y poseerte.
Sobre ti destrozo las paredes de este cuarto,
cada vidrio con destello
en las cadenas de tus ojos,
deja que la naturaleza
desplace la estructura
y haga jirones de columnas
vuelva todo escombros y retazos.
¡Soy poeta!

¡Un poeta que fábula litigando
palabras a la nada!
soy mago en los festines,
para otros simple vago
que ronda cuerpos e ilusiones
con el desvarío ingenuo de los locos.
Patiquín hecho con flores
y fieltro, con paja y monte de los campos.
Vidente de la historia, hombre de otras vidas.
Un héroe de la estética
de palmadas en el hombro.
Hombres y mujeres
entregados a placeres,
cultivo de pasiones en la carne.
Unos pasos y la callejuela de los tiempos
llena de regreso y de comienzo
a lo que palpita, lo que grita
y se revela.
¡Soy poeta!

¡Dueño y arrendatario de esta casa!
casa de paredes suspendidas
dejando escapar sentires por hendijas,
casa de lo bueno y doloroso
que revela cada día que soy vivo
entre tanta muerte peregrina
de vacíos singulares,
casa con fogones
para el hambre de los muchos,
para el frío de todos.
Casa siempre casa
de los propios, de los sin cara
de las voces y los aplausos.
¡Soy poeta!
¡Un poeta atado al infinito
de lo amante,
palpitante y sudoroso!


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Esperanza 1

Hay cosas que no suceden nunca
tal vez ni siquiera existieron
desde la altura se ven planas y jugosas
las riveras fértiles de las tierras sin sembrar
Aún.

Corpus Sexualis - Libro de los Aromas (II)


Corpus sexualis

“Cuando doy, me doy todo, yo mismo”
Walt Whitman


El rito del placer


La carne desnuda
revela lucidez,
el espejo brilla
tu pudor vencido.
La imagen
refleja los surcos
profundos
de la inmediatez,
sólo una caricia te domina.

Despierto y observo,
te cavilo,
el vientre fugaz de la inocencia
perdida
te sentencia mujer
-medito-
el asombro no te da tregua
develo un dolor profundo
desde la vulva fresca.

A través del cristal
descubres un mirar sosegado,
sudorosa y palpitante
corres al cuerpo pasmado
ante la presencia del amor.
Tu llanto en mi beso,
sudor, mezcla de orgasmo y saliva,
un lugar de la cama
en donde los cuerpos
se descubren pasajeros.

Una noche más te espero…
caliente, delicada.

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Bésame como la lluvia

Para Ana Beatriz

Dulce, carnoso hábito,
dependencia marchita de ingenuidad;
solo, olvidado a tus deseos,
como ramajes florecidos
acarician los míos, húmedos como el rocío.

Me acerco… salado, carnoso, viril:
Absuelvo toda duda loca entre mis manos suaves,
beso tus cabellos…
tus carnes vírgenes del labio ajeno,
me entrego a ti cruelmente
a los mares de tu piel extensa
húmeda como la noche.

El vino de mi lengua corre por la tuya,
te sueño, te estoy viendo
labios calientes, dolientes, pérfidos
perfectamente dolorosos.
Poderosamente me hincas ante ti…
ante la saliva tenue,
húmeda como la lluvia.

Desplaza tus manos por mi cuerpo,
estruja tus pecados
en la pila de mis aguas,
poséeme, luego alcánzame un paño seco.
Húmeda como el desierto.

Gotas recorren;
muerdes, agitas, tropiezas, absorbes.
¡Mójame, que deseo escurrirme entre tus sábanas!
Compartamos la fragancia de estos cuerpos
exprimamos el calor, saciemos el paladar
de los miembros exquisitos,
que la copula sea explosión y locura,
líquidos corriendo a la fuente de la vida.
Húmedos como el alba…
… caen algunas gotas,
el cielo desprende calores
a la tierra seca…
¡Bésame como la lluvia!

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Amor


Tantos te han cantado, oh lejano amor;
si otros te han escrito,
¿Por qué no he de hacerlo yo?

Si tantas horas te he sufrido,
y puesto en el dilema
venganza te he jurado.

Cuando desde el fondo del diván
surgen formas que se abrazan
y desgarran;
cuánto me ha dolido un beso apresurado,
corriendo entre las sombras
las tenues luces de unas manos.

Si lo visto y lo vivido
se persiguen y se enlazan,
si lejanas grietas
aún se asombran de nostalgia,
si lo imposible se revela fuego y penitencia,
si todo lo ocurrido en el curso
de los siglos, no es sino obra de tus labios,
¿qué puedo hacer ante tamaña certidumbre?

No es acaso el grito de la historia
quien me acosa y me señala pendenciero,
¡Pues la paz quiero!, ¡Amar quiero!

Si un cuerpo dócil se revela misterioso,
si una mirada fugitiva se asegura
irreverente,
si el contacto con tu piel
domina mis visiones:
¿Puedo resistirme a tu hechizo
de hembra en mis pasiones?
¡No puedo! Amar quiero

El fruto ya maduro se descubre
entre sábanas plagadas de sudores,
y la brisa en tu ventana bulle y arrastra olores,
¡Sólo amarte deseo!
… y deseo… y deseo… y…

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Miel de Locura


La forma

sombra
de un deseo,
claustro de una idea,
parte rauda la caricia
ante la presencia del arco iris,
subyuga la pasión,
la lágrima,
un grito
se desliza por el seno tierno.
Cuerpo de mujer
principio de locura
despiertas erotismo
en tu camino
de orgasmo silente,
cada minuto cavilo
la forma de poseerte
tu elixir corporal
me castiga
me excita
poséeme la vida
con miel
embalsama la piel
con leche fresca,
ardiente sensación de tu aroma
desnuda junto a mí…
poseso soy de tu mirada.

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Sopor


- Anda, acércate, no temas.
Esperaba tenuemente
tu quietud almibarada,
tu fugacidad alborotada
de risa contenida,
de baranda floja
y tensión solemne.
- Espera…
no te he dicho
aún de mi sorpresa,
de esta cara lejanía
exprimida en tu recuerdo;
no he pesado aún tu beneficio
en mi cuerpo abultado
de sapo echado;
no he medido
aún tus caricias
a mi falo encumbrado
en este sopor lascivo;
sin embargo,
te necesito,
te experimento…
y esperaba el momento
para decírtelo
aunque sólo seas
un cadáver frío sensual

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Lapsus


No he podido evitarlo
ella se ha quedado
tensa
desparramada
sobre el mueble
que la vierte
hasta la oscuridad.



Corpus sexualis es la parte más antigua de este primer libro de poesía, digamos que comienzan en 1988, cuando contaba con apenas 12 años. Son versos muy juveniles, de imágenes que intentan transgredir y sin embargo se mantienen al filo de una inocencia vital.
Son los versos de esta parte del poemarío, los que nacieron con mi adolescencia.
De hecho el lector perpicaz notará la diferencia abismal entre estas construcciones poéticas en cuanto a ritmo, cadencia y cuerpo del poema, con respecto al resto del libro, y al resto de las creaciones presentes en este blog.

Aromario - Libro de los Aromas (I) o "El Tormento del Ajo"


Aromario

Caído en el asfalto el cadáver de la hoja en blanco
el árbol
continua
su viaje inexorable
hacia la tierra



I

Te vide bañada del tinto café las mejillas
Anja, ansí, como el mismo cuerpo del amanecer
sobre las sábanas.
Ansí, ansí mismo como el olor de mamá
recostadas las piernas sobre la vida.

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II


Uju, mujer, mujer, mujer,
me trepaste
me plenaste como el eucalipto
me asfixiaste
eran sólo los vapores
de tus deseos sobre los míos

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III


El señor se me acurruca
como una paloma hambrienta sobre el vientre
se me pudre dentro
yo me quedo muerta
quieta como la ruda macho
fingiendo que no siento
se me pudre dentro como la ruda
acurrucado sobre el vientre
el amo

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IV


vacié mi primo
ja pues yo que le digo
esa mujer es como el tormento del ajo
esa mujer le gusta la rabo e´ mono
ja pues en serio
yo me deslizo poetica
y se me prende de la piel
como el mismísimo tormento del ajo

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V


No señor.
¡Qué no le digo!
qué mastranto ni qué mastranto
traído porque carajo e´ viento
era jesa coñita
era ella sola embadurnada de sexo
me manoseaba
me tomaba
y yo allí, oliendo,
como quien no quiere la cosa

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VI


¡auuuuja!
viene cayendo el aguacero señor
sí hace rato que viene cayendo
desde que estábamos bajo el chaparro
bregando una sombrita al llano
¿y ja usted no le pegó señor?
Era suave pero era
igualito como cuando la mujer de uno quiere
ella ventea temprano
ji después se desparrama
sí señor
hace rato que viene cayendo

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VII


Humm…
es la noche que pide lo suyo
son las sombras poblándolo todo
y este sudor oscuro
y este pegoste
¿qué más queda?
recostase
pa´ arrimale una al mingo
y después son las caricias
y los primeros olores
y después son los gemidos
y todos esos vapores
sabrosito pues…
y uno termina y es como si no
porque el amor se queda paseando
el ambiente,
como si lo fuera todo sin uno,
y tú lo hueles
y te quedas mirándolo,
como si lo fuera todo sin uno

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VIII


el domingo
es el olor del monte sobre la sopa
y es el culantro
y es el perejil
y es el cebollín
y es todo ese ramero pues
saber que la sopa está sobre tu piel
sudarte mujer
mujer sudarte
sudarte
como si tuvieras las defensas bajas
saladita mujer.
Saladita

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IX


jaya viene mamá
con la leña
con el lomo
viene ardiendo mamá
como el sol mismo sobre el campo seco
Sí. Viene mamá.

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X


La paz del agua
no suda uno no
el agua blandita
sobre el cuerpo que flota
y escucha sssss…
Ssss…
El agua

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XI


¡Puro cacao esa negra!
¡Puro sudor de cacao esa negra!
Es ese cacao negra - tambor y cacao -
Ese gran cacao negra
Ese gran cacao de tus pestañas negra
¡Ese gran cacao!

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XII


Chocolatito
Humm que rico…
Chocolatito sobre tu lengua
Dilúyase el chocolate
Sobre tu lengua
Dilúyase el chocolate
como un aroma nuevo
sobre tu lengua
Chocolatito
Humm que rico…
Chocolatito sobre tu lengua

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XIII


Hace rato que te estoy oliendo
antes que yo fue mi nariz
sobre ti
antes que yo fue tu aroma
dentro de mí
antes que yo fue,
fue todo:
el agua de piel
la yerba de arena
la sopa de brasa
el beso de tierra
el sol de aliento
el campo de cruces
el viento de estopa
el canto de siembra
la cebolla de verbo
el llanto de nada.
Antes que yo fue,
Fue todo Fue nada
Nada fue
Antes que yo respirará.

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XIV


A Caripe


Es fino el aroma
de esta vida vegetal
subir y subir
por entre los desfiladeros
y los gritos de Selene

subir y subir
por entre la lluvia
de espejos angostos
que han hecho
de estas hojas
sólo un reflejo.